PUTAS.
Puta si te acuestas gratis con quien quieres. Puta si te acuestas cobrando con quien no quieres. Si te apetecía desde el principio: PUTA. Si resulta que no te apetece: “Al final no quiso acostarse conmigo, la muy puta.” Si sales con un tipo casado, TÚ eres la puta. Si traicionas a una amiga eres MUY PUTA. Si te quedas embarazada con dieciséis, es por puta. Y si a los cuarenta aún no tienes hijos, eres una puta egoísta. Si tu hijo es mala gente, es un hijo de puta: Tú eres puta. Si tu hijo es buena gente, es un tío de puta madre ¿y entonces, qué eres tú? Pues puta. Quizá por eso te violaron: por puta. Si no quieres a ese hombre, eres puta. Si le quieres demasiado: PUTA TAMBIÉN. Si te pones límites, puta y si no te los pones, ¿adivinas? REPUTA. Si eres una jefa exigente: no puedes ser más puta. Puta si eres lesbiana y puta si te gustan tanto los rabos que los meriendas de dos en dos. Puta cada vez que no haces lo que quieren y puta cada vez que sí lo haces.
¡Qué putada!
PUTAS TODAS. PUTAS SIEMPRE. PUTASREPUTASSUPERPUTAS.
¿QUIERES MI LIBRO?
¿Qué hacía ese hombre solo en la calle de madrugada? ¿Había bebido? ¿Cómo iba vestido? ¿Iba buscando violar? ¿Siguió con su vida normal después de cometer la violación? ¿Disfrutó? ¿Tiene una vida sexual activa? ¿Ve mucho porno? ¿No es muy loco que se cuestione más a las víctimas de violación que a los violadores? A lo largo de los aforismos y reflexiones que componen este librito, Patricia Sornosa se plantea estas y otras preguntas relacionadas con temas fundamentales de nuestro tiempo como los derechos de las mujeres y la lucha de clases, la prostitución, el alquiler de vientres o el porno. Y lo hace con un humor corrosivo que no deja ningún jardín sin pisar.
Los picotazos de Sornosa son zarandeos inesperados que te sacuden y cuyo veneno puede despertar tu conciencia: puede sacarnos del rebaño, hacernos pensar fuera de la caja. Y, como muestra, tres descargas ponzoñosas:«¡Qué frío! Hace un día de sofá, mantita y nacionalizar eléctricas».«Si eres mujer no sólo te vas a topar con el techo de cristal, te va a tocar limpiarlo».«El feminismo no viene a cambiar a jugadores por jugadoras. Viene a cambiar las reglas del juego».
